Del sótano a la azotea, de la azotea a la garganta.

Basta con solo encender la televisión, la radio, caminar por la ciudad y navegar por internet para darnos cuenta que se levantan todos los días millones de protestas de diversos grupos de personas en temas variados.

Multitudes que marchan protestando contra el gobierno y su mala distribución de los recursos, ancianos que protestan porque no les ha llegado a tiempo sus pagos prometidos, mujeres que protestan frente al abuso sexual, personas que protestan frente a la xenofobia, a la homofobia, y todas las fobias posibles.

Hombres y mujeres que protestan por el cambio climático, por las guerras en el medio oriente, gente que clama por respuestas, ¡¡¿cuándo terminará todo esto?!!, gritan. Las iglesias protestando unas contra la otra, con sus denominaciones y títulos, no solo se quejan sino que se escupen el corazón, se laceran las emociones y muchos terminan claudicando en la fe.

Miles de protestas que se oyen todos los días; en los barrios, en los colegios, en las empresas, todos lados.

Pero están las protestas que se oyen solo cuando bajamos a lo más hondo de los individuos, esos clamores que están en lo profundo y que no son escuchados, que están habitando en lo oscuro del sótano del corazón. Esas grandes y pequeñas protestas que nos guardamos para no “ofender”, para no “caer mal”, ó para no lastimar nuestra “reputación”.

Son esas protestas que creerías absurdas, y que solo se oyen tras bastidores. Aquí les dejo algunas que recopilé:

  • Quisiera que al llegar la hora de la cena en casa, pudiéramos sentarnos juntos a comer y conversar sobre cómo ha sido nuestro día, pero cada uno come por su lado, somos como desconocidos. – NS

  • ¡Odio viajar en los diablos rojos, suben el volumen de su cochina música, como si a todos nos gustara y ni siquiera piensan en que los pasajeros conversan entre ellos, y es difícil conversar así, y además, eso es contaminación acústica! – KM

  • No me gustan los relajos entre hermanos ó amigos, pero si digo lo que pienso, yo termino siendo el amargado. -OA

  • Es una lucha constante, ser un homosexual, pero no me atrevo a decir nada, porque capaz y se alejan de mí. Sobre todo porque soy líder en la iglesia. – LO

  • Ya no se puede mostrar uno vulnerable porque siempre oigo las mismas respuestas: ¡te lo dije!, ¡tienes que cambiar!, ¡arrepiéntete!. Me pregunto por qué nadie comprende. – TH

  • ¿Para qué voy a ir a la iglesia, si he conocido mejores personas afuera?, me desagradan los que dicen ser cristianos, pero no se parecen en nada a su Jesús. -LP

  • “Tiene cara como de: no te acerques” (He oído mucho ésta frase), precisamente porque tiene esa cara, es mejor que te acerques, puede estar deseando quitarse la vida. – OB

  • ¿Qué significa ver a Dios como padre, si el mío me abandonó?, no me pidas que comprenda sobre este Dios, si permitió que todo esto pasara. – PL

  • Creo que los pastores de iglesias deben vivir en el campo un buen tiempo, junto a ovejas, para que entonces aprendan a guiar un rebaño de verdad. ¡No creo en pastores de medio tiempo!. -DR

  • Yo no soy un título, ni una maestría, ni grandes logros, no soy un matrimonio, ni una soltería, a mí éstas cosas no me dibujan, ni me hacen existir, yo soy lo que notas en mis ojos, mi alma serena y con propósito eterno. – KB

  • “Si no hablas en lenguas, no tienes al espíritu santo”, esos que dicen esta frase, deberían sentarse con la Biblia, hasta que el mismo espíritu le enseñe de verdad acerca de él mismo y cómo trabaja. – EM

  • Esas cajeras de los restaurantes de comida rápida que ni sonríen y te tratan como si te odiaran, deberían despedirlas, hasta la hamburguesa de uno sabe amarga porque sus amargas manos la tocaron. – EL

  • Los que trabajan en las cafeterías de la universidad, a veces cocinan como para salir del paso, simple y mediocre, ¡¿se les olvida que ellos alimentan el futuro del país ó qué les pasa?!. – OD

  • Ojalá hubieran más profesores que en vez de motivarme a una nota, me motiven a disfrutar su clase, disfrutar aprender, pero son aburridos y a veces ni saben bien lo que están enseñando, este sistema educativo es muy mediocre. – JL

  • Que falte un día al templo, acaso, ¿significa que puedo perder mi salvación?, creo que muchos cristianos son extremistas, te gritan: No dejes de congregarte. Como si faltar un día significara que ya me aparté ó algo así. – MQ

  • No porque me veas flaquito en un puesto de un diablo rojo, signifique que hay mucho puesto para que una persona más gruesa quiera acaparar toda el área y hasta trate de apolismarme, no tienen compasión de mí. – PP

  • A veces imagino que converso con mi madre como grandes amigas por horas, pero eso solo está en mi imaginación. Creo que es un deseo frustrado que me acostumbré a disfrutar en mis pensamientos y nada más. – CS

  • ¿Puedes añadir algunas más, querido(a) lector(a)?

Protestas que se oyen en el sótano de nuestro interior, que se oyen solo en esas conversaciones que ocurren en el secreto, y que no han sido pronunciadas a través del megáfono llamada garganta. Puedes oírla en sollozos, en lo filial, no aparecen en pancartas, pero están ahí marchando por el alma y que son enviadas al sótano, archivadas, casi olvidadas muchas de ellas, sacadas a la azotea cuando de alguna manera encuentras un lugar donde protestar, donde nadie sea afectado, donde nadie lastime tu reputación, donde nadie pueda señalarte por tus pensamientos, por lo que crees, por lo que opinas.

Esos clamores que están ahí, y que crees que nadie más protestaría de la misma manera, por eso prefieres dejarlo en el sótano, porque si tan solo 5 ó más descubrieras que protestan como tú, quizá se atrevieran a gritarlo a los oídos de quienes pudieran cambiar algo en el asunto. Quizás.

Quiero contarles una pequeña anécdota:

Desde que me gradué de la licenciatura de Publicidad, surgió ésta protesta dentro de mí: “Quisiera que hubieran publicistas realmente creativos, que no hagan uso de antivalores; morbosidad, sexismo, lo antisocial solo para vender, como si fuera la única manera de lograr el objetivo de acaparar la atención del consumidor. La creatividad construye, no destruye. Detesto el sistema tan común, y convencional de los publicistas del siglo XXI, quisiera que los publicistas cambiaran su mentalidad”

 Al parecer solamente yo tenía esta protesta, otros me decían en mi tiempo, que uno debía hacer lo que fuera para vender, para publicar, y que eso incluía aprovecharse de los antivalores. Sin embargo, yo no estaba de acuerdo, y aún no estoy de acuerdo. Yo no podía sacar una pancarta y protestar contra el sistema de enseñanza de mi universidad, específicamente en la facultad donde estudié, pero decidí hacer algo que me pareció una mejor idea.

3 años después de obtener el título de licenciada en publicidad, tomé una maestría en Docencia Superior, porque pensé: “Bueno, como docente en el área puedo influir en la mentalidad de los próximos profesionales de la publicidad en el país y generar propuestas nuevas de enseñanzas creativas en el campo de la publicidad”. Dios abrió puertas para lograr concluir como primera fase, el postgrado y llevarme la grata experiencia de practicar en la Universidad de Panamá como docente en redacción creativa, allí pude dar a probar un poco de la manera en que a mí me hubiera gustado ser enseñada, y también de manera firme y amable presenté mi propuesta que parte de aquella protesta dentro de mí, y una de las frases muy marcadas que les repetí a los estudiantes fue que la creatividad no destruye, sino que construye. Y así, de ésta manera llevo a cabo mi protesta, con la premisa de que seamos publicistas que más allá de posicionar una marca ó servicio, sea más bien posicionar ideas de cambio en la sociedad, que generan una comunidad más humana y no lo contrario.

Todo esto, por supuesto nace de un sentir mayor, me refiero al deseo de Dios de una sociedad que haga el bien y le obedezca a él primeramente, y su sueño ha sido plantado en mi corazón y todo lo que llevo a cabo en mi vida terrenal gira alrededor del único Dios verdadero. Poco a poco voy impregnando la sociedad de la sal que el evangelio ha impregnado en mi vida, y brillando por la luz del creador de ella, Dios.

Pienso que el evangelio se trata de eso, que la palabra de Dios sea encarnada en nosotros, y toda acción llevada a cabo a través de nuestros logros terrenales, sea una expresión real de la gloria de Dios, a fin de que los demás puedan experimentar la cercanía de Jesús, a través de nuestras vidas. En pequeñas cosas, como pagarle un café a un colega, ó alentar a un extraño a seguir trabajando de manera honrada, son muestras vívidas del Rey que gobierna en nuestros corazones, de Jesucristo, el hijo de Dios.

Todas las protestas arriba planteadas, tienen un elemento en común, tienen que ver con relaciones, falta de amor al prójimo, tolerancia, paciencia, unidad, un mismo sentir. Escucharlas y saber que aquellas protestas siguen en pie en el mundo interior de muchos, se constituye en un desafío para aquellos que verdaderamente hemos creído en Jesús, lo digo porque, muy bien podemos contribuir con cambios en la mentalidad de quienes protestan y de quienes ocasionan esas protestas que se quedan en el sótano, pero que están ahí.

Les conté mi anécdota, como una manera de alentarte a dejar que Dios te guíe a descubrir la mejor manera de protestar (no archivar ese malestar, no esconder ese dolor, no encubrir esas molestias) y ser un agente de cambio en esta sociedad que tanto necesita de luz y de sal. Hablo de cristianos reales, que son fieles representaciones del Cristo resucitado. Que se aferran a su Creador y que son guiados realmente por su Espíritu santo. Tú puedes ser luz y sal, si dejas que el INGENIERO de ingenieros transforme tu vida y te hagas parte de la gran comunidad de discípulos de Cristo que saben vivir en piedad, haciendo el bien, mientras esperamos la segunda venida de Jesús.

»Ustedes son la sal de la tierra. Pero ¿para qué sirve la sal si ha perdido su sabor? ¿Pueden lograr que vuelva a ser salada? La descartarán y la pisotearán como algo que no tiene ningún valor. »Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse.  Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. 16 De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial. Mateo 5:13-16

UNA PROTESTA ASTUTA.

LA MUJER SIROFENICIA.

MARCOS 7:24-30

 Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quería que nadie lo supiera, pero no pudo pasar inadvertido. De hecho, muy pronto se enteró de su llegada una mujer que tenía una niña poseída por un espíritu maligno, así que fue y se arrojó a sus pies.  Esta mujer era extranjera, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara al demonio que tenía su hija.

―Deja que primero se sacien los hijos —replicó Jesús—, porque no está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros.

―Sí, Señor —respondió la mujer—, pero hasta los perros comen debajo de la mesa las migajas que dejan los hijos.

 Jesús le dijo:

―Por haberme respondido así, puedes irte tranquila; el demonio ha salido de tu hija.

 Cuando ella llegó a su casa, encontró a la niña acostada en la cama. El demonio ya había salido de ella.

Al leer ésta historia, ¿puedes descubrir alguna protesta que ésta mujer contenía en el sótano de su corazón?. Probablemente era algo como: “Quisiera que en ésta cultura no hubiese diferencias tan marcadas entre hombres y mujeres, que no nos impidieran solicitar ayuda a pesar de que no seamos de naciones similares, ó que nos trataran a los gentiles como perrillos, inmerecedores de cosas buenas, no es justo, que ni siquiera como mujer pueda decir esto que pienso…”

Ésta mujer pudo haber irrumpido en la casa, con tal escándalo acribillador en contra de los que estaban ahí, aún de Jesús. ¿Cuánto tiempo tenía ésta mujer con ésta protesta en su corazón?, por la forma en que llegó, podemos deducir que ella estaba desesperada por su hija, y ella sabía que estaba delante de Jesús, el mesías, tanto así, que llega a postrarse y ocurre un diálogo brillante entre ella y Jesús. Es un diálogo que pone en evidencia su misericordia que se extiende más allá de los judíos, que alcanza aún a los gentiles, y por cierto, ellos eran considerados unos “perrillos”.

Atrevida y llena de fe, ésta mujer corre a Jesús por un milagro, y se convierte en un agente de cambio en ese momento, se logra caer esa muralla cultural y de género que estaba por mucho tiempo en forma de protesta adentro. ¡Que audacia!, ¡que astucia!. Por supuesto, Jesús no la llamó perrillo como una ofensa, sino que ponía en evidencia el concepto que los discípulos presentes tenían sobre los gentiles, Jesús mostró una actitud de inclusividad y dignidad para ésta mujer, y como un modelo para los discípulos de que así mismo ellos deben tratar a los extranjeros y a las mujeres, con dignidad y compasión.

Ésta mujer, no llegó protestando con agravio y maldición, sino que su actitud de valentía y fe, fue una respuesta de cambio ante su propia premisa, aquella protesta de dolor y expectativa que contuvo por mucho tiempo archivada en el sótano de su corazón.

Eso fue astucia sin caer en el escándalo.

Finalmente:

¿Qué pasaría si comenzáramos a aprender a protestar sin caer en el agravio, ó si actuáramos como verdaderos héroes en la historia personal de nuestros amigos, colegas, hermanos en Cristo, compañeros de universidad?

¿Qué pasaría si fuéramos más intencionales para salar e iluminar la vida de alguien, y escucháramos sus protestas internas e hiciéramos lo posible en el poder imperial de Cristo, para traer respuestas, para guiarlos en la verdad?

En medio de tantas voces que se levantan en protestas por tantos temas en el mundo, escuchemos las protestas que están cerca de nosotros, como sollozos. Y que solo oiremos mejor si bajamos al sótano de la vida de alguien para oír y ayudar.

Quizá no podamos resolver grandes temas en el mundo, pero sí podemos contribuir a la resolución de grandes ó pequeños temas en el mundo de alguien.

Todo cambio inicia de adentro hacia afuera.

 

Querido lector, ¿tienes otras protestas en el sótano?, puedes escribirlas abajo en comentarios para añadirlas a este artículo abierto.

Por: Magdielys Leira

@MellLikhi | 2017 | Panamá

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