Una Perspectiva Para Considerar

Diálogo entre Jesús y El Capitán Planeta

Propuesta de perspectiva bíblica para el cuidado de la creación y la fe en Cristo.

Nota:

Este es un documento en esencia recopilatorio de varias fuentes sobre este tema, las mismas están referenciadas al final de cada sección.

Las citas bíblicas están tomadas de la Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas Unidas, excepto cuando se cite otra.

Introducción

Es mi oración que este pequeño documento, sirva de acercamiento bíblico y desafiante para los que componemos la Iglesia del Señor, referente a nuestra responsabilidad social con la tierra que el Señor nos prestó, intentando considerar el panorama bíblico completo sobre la creación. No se enfatiza en el cómo cuidar del ambiente, sino en el por qué y para qué.

Agradezco la oportunidad brindada, que me motivó para pensar un poquito más mi fe en cuanto a este tema, y realizar un poquito de investigación, sobretodo esperando que te sea útil en alguna medida el contenido. Ofrezco disculpas por la demora, de eso también aprendí 2 cosas: no tomar compromisos de este tipo a la ligera (por más que me apasione la exégesis y la lectura); y aprendí que si hay mucha consulta literaria el trabajo se extiende cada vez más, por ende, la duración en lograr terminarlo.  Sin más que decir, que comience la función, que el tiempo se agota.

2. Antes de empezar; ¿Quién es el Capitán Planeta?

Era una serie animada de los años noventa (90), que se transmitía aquí en Panamá por el canal cuatro (4), cuya temática era la contaminación ecológica; esta serie fue creada para precisamente fomentar la conciencia ecológica. En la serie había un “espíritu de la tierra” personificado en una mujer (Gaia), ella al ver el deterioro del medio ambiente, la contaminación, el deseo de enriquecerse a expensas de la conservación de los ecosistemas decide repartir cinco anillos con poderes y escoge a cinco jóvenes de cinco continentes diferentes que combaten contra aquellos líderes que contaminan el planeta tierra, o sea, los malos de la cómica. En cada capítulo en un momento dado los cinco jóvenes en equipo unen sus cinco anillos y surge el Capitán Planeta que acaba con los malos, al final de cada victoria dice la frase: “¡El poder es tuyo!” y desaparece.

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En la imagen a la izquierda: Capitán Planeta y los planetarios (Kwame, Wheeler Linka, Gi, Ma-Ti) en el fondo Gaia el espíritu de la Tierra; a la derecha: los Eco-villanos (Dra. Plaga, Cerdonio Ruín, Duke Nuclear, Clepto Voráz, Roedor Escoria, Otto Fangoso).

Quise a manera de ilustración aprovechar este personaje ficticio que combate problemas reales para crear una conversación sobre el tema ecológico con el personaje más grande de la historia: Jesucristo, una persona real que no tiene nada de ficticio; todo esto buscando presentar también la propuesta de Jesús y sus planetarios (la Iglesia en el poder del Espíritu Santo) frente al tema de la contaminación y la responsabilidad humana junto con el marco completo de la nueva creación futura. Y también para hacerlo más entretenido jeje; entonces la persona que lee esto es invitada a escuchar en este diálogo ambas partes Jesucristo (JC) y el Capitán Planeta (CP).

Ver: https://www.youtube.com/watch?v=rhthBlQzt7w

3. Antes: desde el principio

  • CP (Capitán Planeta)
  • JC (JesuCristo)

CP: Dices ser creador de todo el planeta, respóndeme algo JC, por qué creaste algo y después lo dejaste al olvido, no te importa realmente el planeta. Cómo es que te encarnaste, supuestamente, y no recogiste ni un papel, no limpiaste ni una playa, no reciclaste.

JC: Te contaré cómo empezó todo esto. No te apresures a sacar conclusiones.

Si hay algo muy claro en los relatos de la creación es que solo Dios es Creador y soberano Señor del mundo. Nos ha puesto como su imagen real en todas partes de su territorio, haciéndonos los representantes autorizados para llevar adelante sus mismos propósitos para su creación, pero jamás para destruirla o dañarla. Por otra parte, ciertos textos bíblicos, especialmente Génesis 1.26, 28 han sido manipulados para teologizar la explotación irresponsable del medio ambiente.

CP: ¿Señor? Ese señorío y soberanía no fue lo suficientemente poderoso como para evitar el deterioro de la naturaleza a este nivel. Eres un farsante JC. La esperanza de este planeta está en personas como los planetarios que tienen verdadera preocupación por la Tierra, no es necesario creer en nada, solo tener conciencia ecológica de que estamos dañando nuestro propio hogar. “Envenena el río, y el río te envenenará a ti.” 

JC: Comprendo tu frustración más de lo que crees, pero escucha lo que tengo que decir, es muy importante.

4. Ahora

Citando a Edward Osborne Wilson, biólogo ganador dos veces del premio Pulitzer que dice lo siguiente:

Por cuenta propia, estos seres bípedos de cabeza bamboleante e inestable, hemos alterado la atmósfera y distorsionado el clima de la Tierra. Hemos desparramado miles de químicos tóxicos en todo el mundo, hemos incautado el 40 por ciento de la energía solar disponible para la fotosíntesis, hemos transformado casi la totalidad de las tierras fácilmente arables, hemos construido embalses en la mayoría de los ríos, hemos elevado el nivel del mar del planeta y ahora, de una manera seguramente atraerá la atención de todo el mundo como nunca antes, estamos cerca de quedarnos sin agua dulce. Un efecto colateral de esta actividad frenética es la continua extinción de ecosistemas silvestres junto a las especies que las integran.

Hay abundante material sobre el tema de cómo está el medio ambiente actualmente; información que varía con resultados negativos constantemente, sin embargo el enfoque de este pequeño documento es concentrarse en el diagnóstico que da el Señor en su Palabra frente a esto. Él tiene la última palabra.

5. Ahora y después: En el futuro de la creación.

     5.1. Considerando con cuidado – Romanos 8:18-27

Como hijos de Dios, como pueblo de Dios estamos inmersos en la realidad de que sufrimos pero que también nos espera la gloria plena (v.18), a pesar de que no tengamos idea exacta y con detalles de cómo será, o más bien cómo seremos, es un hecho que no se compara con lo que vivimos ahora. Y la creación (para el contexto de Pablo sería la tierra, para nosotros todo lo creado subhumano) espera esta revelación gloriosa; la creación compartió maldición (Génesis 3:17), comparte los sufrimientos y también compartirá la gloria. Y lo que busca la creación es la revelación de los hijos de Dios, es decir, por un lado la manifestación de su identidad, y por el otro su investidura con gloria. Ahora sufre pero después esto cambiará.

(v.20) Ahora la creación está sujeta a vanidad (frustración, vaciedad, futilidad, transitoriedad, falta de propósito) fue declarada maldita, por eso produce cardos y espinos, y al ser humano le cuesta sudor obtener algo de ella. Fue sujeta por Dios así.

(v.21) En un futuro pronto la creación será liberada de la corrupción a la cual esta esclavizada, del deterioro natural y también del humano, para alcanzar la gloria, una gloria nueva, la gloria de Cristo.

Esto es un aspecto contemplado en el Antiguo Testamento, una visión profética en la que los cielos y la tierra serán cambiados como el que se cambia de ropa (Salmo 102:25-26), Dios va a crear un cielos nuevos y tierra nueva, de lo que hay ahorita no habrá recuerdo (Isaías 65:17, 66:22), al igual que en el Nuevo testamento con Jesús (Mateo 19:28), con Pedro es regeneración de todas las cosas (Hechos 3:21), con Pablo es liberación de todas las cosas y reconciliación de todas las cosas (Efesios 1:10, Colosenses 1:20), el autor de Hebreos habla con fuerza de las sacudidas previas a la remoción de todas las cosas (Hebreos 12:26-29), por cuanto hay el anuncio escatológico de que todo lo material y visible será sacudido y cambiado por lo eterno (ver Éxodo 19:17-18), de igual forma las “sacudidas” (o terremotos) que experimentamos en este mundo —desastres naturales, crisis personales, pruebas y aun dudas— nos recuerdan que todavía no hemos llegado a la meta del reposo perfecto de Dios. Siempre habrá sacudidas en este mundo, y la sacudida final será el juicio, cuando Dios removerá todo lo que no es permanente. Sin embargo, por fuertes que sean los cambios y las catástrofes de la vida, podemos confiar en que lo eterno y verdadero no será sacudido. Esto es parte del propósito de las sacudidas o destrucciones que vemos en el mundo, nos enseñan cuáles son las cosas de valor eterno; y Juan cierra magistralmente con los cielos nuevos y tierra nueva (Apocalipsis 21, 22).

El apóstol Pablo cierra diciendo que la creación gime a una, como dolores de parto que anuncian la seguridad de la aparición de un nuevo orden, más que eso, es la victoriosa, inminente y gloriosa venida del Mesías, de Jesús por segunda vez, este es el clímax de todo esto. Jesús habló de falsos maestros, de guerras, de hambrunas, y terremotos como apenas comienzo de dolores, señales preliminares de su venida (Mateo 24:8, Marcos 13:8). Ahora, año 2015, la creación gime. Señor ven pronto.

CP: Entonces tu teoría es que mientras vuelves debemos esperar y que la naturaleza se deteriore porque es parte de tu plan.

JC: No, mis discípulos tienen una misión que cumplir que les ordené mientras esperan mi venida: ser como yo.

Referencia:

  1. Stott. (2007). El Mensaje de Romanos., pág. 272-283. Buenos Aires: Certeza Unida.
  2. Cevallos, Juan Carlos & Zorzoli, Rubén. (2005). Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 23: Hebreos, Santiago, 1 y 2 Pedro, Judas. (Primera Edición). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.
  • 5.2. Conversando con Pedro – 2 P. 3: 5-13

El interés que se percibe en la escatología del NT no es tanto presentar un mapa de los eventos del porvenir sino, más bien, mostrar cómo la esperanza debe transformar nuestro presente.

En este capítulo el autor utiliza como términos intercambiables día del Señor (v. 10) y día de Dios (v. 12), expresiones que están tomadas del AT (por ejemplo Isaías 13:6 y Joel 2:1). El NT aplica ese día de Yahveh a la persona de Jesucristo, a su venida (1 Ts. 5:2; 2 Ts. 2:2 y aquí). En cuanto a que el día del Señor vendrá como ladrón, es una imagen que ya usó Jesús y que se registra en Mateo 24:43 y Lucas 12:39 (1 Ts. 5:2).

En el día del Señor los cielos pasarán con grande estruendo; los elementos, ardiendo, serán deshechos, y la tierra y las obras que están en ella serán consumidas (v. 10). ¿A qué se refiere Pedro con los elementos? El término gr. es stoijéion, que Pablo utiliza en Gálatas 4:3 y Colosenses 2:8, donde podría ser una referencia a fuerzas cósmicas personificadas. En el caso del significado aquí, puede tratarse de los cuatro elementos esenciales que determinaron los filósofos estoicos: agua, aire, fuego y tierra. Parece claro que Pedro se refiere a elementos físicos, que conforman la realidad del mundo.

Hay cierto contraste implícito entre lo perecedero de los elementos, la tierra y sus obras, con la santidad y la piedad. Esto se ve en la relación entre el final del v. 10 y el comienzo del v. 11, la tierra y las obras que están en ella serán consumidas. Ya que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡qué clase de personas deben ser Uds. en conducta santa y piadosa! Es decir: ya que todo aquello va a desaparecer, ¡ocúpense en aquello que ha de perdurar! Es similar a lo que dice el capítulo 12 de Hebreos.

Completamos la gira alrededor del sol cada 365 días. El verano y el invierno son las estaciones principales del año (por lo menos en las regiones donde los tiempos se distinguen). Día y noche, lluvias y tiempos secos, vida y muerte. El ritmo es fijo y no cambia. En un mundo caracterizado por la regularidad, cuesta entender un «fin del mundo”. ¿Cuáles son las pruebas o la evidencia de un fin? ¿No es el ritmo cíclico de nuestro mundo una evidencia que contradice un fin cataclismo? Obviamente los falsos maestros que habían entrado a las congregaciones a las que Pedro escribió vinieron con preguntas y perspectivas semejantes (3.4). Llegaron a negar el fin. De una manera semejante, en una sociedad tan supuestamente sofisticada y avanzada como la moderna, no es sorprendente que ideas sobre la cercanía del fin del mundo por lo general se han borrado de la conciencia colectiva. El hombre y la mujer modernos están más convencidos por las perspectivas del progreso y de la renovación cíclica. Pero creo que la persona moderna puede entender y apreciar la enseñanza bíblica sobre el fin del mundo. Ella, más que sus antepasados antiguos, puede apreciar el significado de la destrucción del mundo por fuego, como Pedro afirma en 3.7. Los que vivimos en el siglo 21 entendemos claramente cómo la tierra y su población pueden ser destruidas por un holocausto nuclear, o guerra biológica. No creo que tengamos que identificar las profecías bíblicas respecto a la destrucción por fuego con este tipo de guerra. Sin embargo, ahí se nos presenta una evidencia gráfica de cómo la fuerza que se encuentra en el átomo puede desencadenarse para la destrucción final. Además, los astrónomos nos describen el fenómeno de las supernovas y llegamos a entender la fuerza destructora que contiene el sol. Si causas humanas y astrales pueden provocar un «fin del mundo”, ¿cuánto más el poder de Quien creó todas las cosas?

Pedro describe el carácter terrible del día del Señor en las cláusulas siguientes: en el cual los cielos pasarán con grande estruendo. “Que los cielos pasarán” era un elemento básico en la expectativa de la iglesia respecto al fin del mundo presente (Mt. 5.18; 24.35; Mc. 13.31; Lc. 16.17; 21.33; Ap. 20.11; Is. 34.4; 51.6). En el verso 12 Pedro explica que este evento acontecerá con el fuego del juicio divino. En el presente versículo dice solamente que sucederá con grande estruendo, probablemente pensando en el estruendo de un gran incendio. La palabra estruendo puede significar «trueno», y por eso puede ser que haya una alusión aquí al «trueno» del juicio de Dios (1 S. 2.10, 7.10; Job. 40.9; Is. 29.6; 33.3; Jr. 25.30; JI. 3.16). Pero la imagen de la destrucción final de los cielos por fuego (3.7, 12) explica el sentido de la palabra en el presente contexto.

Además Pedro afirma que en el cataclismo final los elementos ardiendo serán deshechos (compare 3.12). La palabra elementos se empleaba de varias maneras en el mundo antiguo. Podía referirse a los cuerpos cósmicos como el sol y las estrellas, a la materia básica de la cual el cosmos está compuesto. En el verso 12 los elementos se mencionan en contraste con los cielos, lo cual indica que Pedro entiende los elementos como la totalidad del material del mundo. Además en 3.7 habla de la construcción del cosmos simplemente como «los cielos y la tierra», que corresponde a los cielos… los elementos… aun (ver abajo) la tierra. Las repetidas afirmaciones sobre la destrucción final del mundo por fuego favorecen esta interpretación (Is. 34.4; 66. 16; Miq. 1.4; Nah. 1.6; Sof. 1.18; Mal. 3.2, 19; Hch. 2.19; 2 Ts. 1.7; 2 P. 3.7). Debemos observar que nada en el contexto indica que Pedro está pensando en los elementos como seres angélicos.

(v.13) Los cristianos no necesitan tener miedo cuando se enteran de que el fuego destruirá la creación de Dios. Como viven en comunión con él, le pertenecen a él y saben que él los guardará. Además, tienen su promesa que les da una doble confianza. ¿Cuál es esta promesa? En los tres casos en que la palabra promesa aparece (vv. 4, 9, 13), Pedro pone el término en el contexto del día del Señor. La promesa es que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gn. 1:1); y que al fin de los tiempos, él creará un nuevo cielo y una nueva tierra. Este mensaje del Antiguo Testamento tiene su paralelo en el penúltimo capítulo de la Biblia. Juan escribe, “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron” (Ap. 21:1). Algunos autores interpretan de este versículo que a pesar de las fuerzas destructoras del juicio divino (3.7, 10-12), la esperanza del cristiano es la renovación de la creación, y no su aniquilación. Como el mundo antiguo que fue destruido en el diluvio (2.5) dio lugar al mundo presente, así el mundo presente sufrirá el juicio divino (3.7), pero de él nacerá la nueva creación. Al final habrá una nueva creación, por ende desgastarse con todas las fuerzas solo para rescatar esta creación y nada más ese propósito deja de tener fundamento bíblico sólido.

CP: Pero por qué imponer a las personas creer en ese libro, cuando realmente el poder de cambiar el mundo está en los corazones de aquellos que sueñan y actúan por sus ideales. “Nadie es ambientalista de nacimiento. Es solo tu camino, tu vida, tus viajes lo que te despierta” decía Yann Arthus-Bertrand.

JC: No es imposición, es la verdad: la Biblia nos enseña acerca de la creación del hombre, de su caída en pecado y de su redención mediante la obra expiatoria de que hice en la cruz Capitán Planeta. Cuando un seguidor mío deja este escenario terrenal, es llevado a la gloria. En el día postrero, cuando se abran las tumbas y todos los santos reciban cuerpos glorificados, vivirán en una tierra nueva llena de santidad y justicia (Is. 60:21; Ap. 21:27). Los habitantes de esta tierra nueva estarán para siempre conmigo, como Hijo del Hombre habitaré con ellos. Para los que pusieron su confianza en mí; este vivir eternamente conmigo será el verdadero significado del cielo. Estarán siempre en la luz, ya que Yo Soy su fuente de luz (Ap. 21:22–24 y Isaías. 11:4–5; 61:10–11; Jeremías. 23:6), solo al aceptar lo que dice la Biblia pueden realmente los seres humanos despertar a esta realidad.

Referencias:

  1. Cevallos, Juan Carlos & Zorzoli, Rubén. (2005). Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 23: Hebreos, Santiago, 1 y 2 Pedro, Judas. (Primera Edición). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.
  2. Eugenio Green. (1993). Comentario Bíblico Hispanoamericano: 1 y 2 Pedro. (Primera Edición). Miami, FL 33156: Editorial Caribe.
  3. Simón J. Kistemaker. (1994). Comentario al Nuevo Testamento: Exposición de las Epístolas de Pedro y de la Epístola de Judas (Primera Edición). Grand Rapids, Michigan: Libros Desafío.

  

  • 5.3. Apocalipsis se pronuncia:

Apocalipsis 21:1 – El apóstol Juan comienza este capítulo con la frase <>, está seria la octava vez que el escritor usa dicha frase, indicando que hay una progresión cronológica en lo que está escribiendo. Un cielo nuevo y una tierra nueva, es decir una nueva creación. No es la renovación o restauración de la vieja creación, sino una completamente nueva (teológicamente en este punto algunos difieren en que será una creación hecha nueva basada en la anterior, sea como sea el plan de Dios, esta creación pasará). En el capítulo 20 Juan dice que la tierra y el cielo huyeron de la presencia del Señor (20:11). La sugerencia es que la tierra y el cielo que ahora existen serán completamente destruidos por el poder de Dios. <>. El verbo <> (apeithan) significa alejarse, partir, el aoristo tiene una voz profética. Expresa una realidad como si ya hubiese ocurrido aunque es aún futura. Su uso aquí es sinónimo con <> (éphygen), usado en 20:11. La creación presente ha sido radicalmente afectada por el pecado. Dios la destruirá totalmente y sustituirá por otra totalmente nueva por sus cualidades intrínsecas y por su frescura.

“La entrada del pecado y de la muerte corrompió la antigua creación y la convirtió en un lugar de rebelión y alienación, un territorio ocupado por el enemigo. Su reemplazo con un completo nuevo orden de vida sin muerte, luto, llanto ni dolor es una necesidad.” Robert L. Thomas.

Esta verdad debe estar equilibrada con la otra verdad de que somos sal y luz, por ende el aislamiento basado en que todo será destruido y nada tiene solución hasta que Cristo venga es extremista y errado como se mencionó al inicio.

CP: Ocuparse de lo que perdura, entonces esta es la base para que los cristianos no hagan nada al respecto frente al deterioro ecológico supongo, porque este planeta dejará de existir.

JC: Algunos lo interpretan así, pero se debe a que solo toman unos textos y olvidan otros que son igual de importantes. Las personas tienen más que una responsabilidad; realmente han tenido desde el principio un mandato de cuidar la creación.

Referencias:

  • Evis L. Carballosa. (1997). Apocalipsis: La consumación del plan eterno de Dios (Primera Edición Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz.

 5.4. Más sobre la creación, el Creador y la nueva creación

Tomando como base a Colosenses 1:15-23, Juan Stam comenta algunas cosas entre esas que: este pasaje como la Biblia misma, comienza y termina con la creación, Jesús en la cruz, v.20, reconcilió todo, es una obra de alcance cósmico.

Recordar que estamos en el “ya” y el “todavía no”; y también no olvidar ni confundir este pasaje con salvación para todos, este pasaje no enseña el universalismo (la creencia falsa de que todos serán salvos al final) sino solo aquellos que han creído en Jesús, por lo que hizo en la cruz.

Según Stam lo que nos dice Romanos, si bien cierto hay una esperanza a futuro, actualmente el pecado humano sigue enlutando la tierra (Jeremías 4:22-26, Os. 4:1-3), provocando el gemido cósmico (Ro. 8:22), ahora bien nuestra esperanza a nivel personal, micro-esperanza, de ser completamente liberados para nueva vida, glorificados, se fundamenta en esa macro esperanza cósmica llamada nueva creación.

Del conjunto de pasajes sobre el fin del mundo, podemos hacer un consenso de tres puntos por lo menos:

  1. Nuestro mundo actual tendrá fin; la presente creación no es eterna.
  2. El fin del mundo tendrá carácter de juicio o purificación, no de evolución.
  3. Después del fin del presente mundo seguirá la nueva creación.

“Dime cómo es tu escatología y te diré cómo es tu comprendes la misión de la iglesia.”

Parafraseando. Según entendamos la meta final de la historia de la salvación, así vamos a entender el evangelio y la evangelización. Por eso es importantísimo a enseñanza bíblica de la nueva creación para nuestra visión de la misión integral de la iglesia. La teología de la creación no sólo tiene aportes fundamentales para la misión integral de la iglesia sino también para la ética cristiana y nuestra presencia en el mundo actual. Nos ayudará a tener un balance micro-ético (en lo personal, individual) y macro-ético (lo social, político, y para nuestro caso: ambiental).

La crisis ambiental es un problema teológico, relacionado con la teología de la creación, o sea, nuestra visión de que la creación y del Creador.

C.S. Lewis dijo: “la conquista de la naturaleza por el ser humano culminará con la conquista del ser humano por la naturaleza.”

Así también: Una eclesiología desequilibrada lleva a una misión igualmente desequilibrada.

Stam señala, citando a Meredith Kline, que la misión del hombre era la de guardar la tierra, tal como lo hacían los sacerdotes en el templo, en este caso sería cuidar el jardín sagrado de Dios. Pero eso es un error. Pienso que eso es irse al otro extremo, sutilmente colocando al planeta como un dios, adoptando una postura mística y no teniendo una mayordomía ecológica bíblica, que veremos más adelante en qué consiste.

La mentalidad y conducta de la sociedad occidental urbanizada e industrializada choca con el propósito original para nosotros en la tierra según la Palabra. La Biblia por ejemplo, prohíbe la tala irresponsable de bosques (Dt. 20:19), a la mentalidad del hombre de hoy le parece curiosa y exótica la idea bíblica del sábado de la tierra (Lv. 25:2-5), ya que somos prácticamente incapaces de comprender esta manera de pensar, pero la Biblia pone hincapié  en el descanso semanal de la tierra y de los animales (Ex. 23:12).

Son consejos sanos ecológicamente dignos de seguir, porque está dicho por el dueño de todo esto:

La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo. Lv. 25:23

Citando el libro Colossians Remixed, de Brian Walsh y Sylvia Keesmaat donde afirman:

El Shalom, la plenitud, el bienestar en todas nuestras relaciones sociales, ecológicas, políticas, agrícolas y económicas radica en una relación restaurada con Dios. Puede existir tal plenitud, tal Shalom a lo largo y a lo ancho de la creación, sólo si Dios entra con iniciativas de gracia a nuestra realidad signada por el conflicto, tergiversada, opresora y quebrantada.

JC: Observa Capitán que la Biblia no propone una administración irresponsable o destructora para con el planeta ni siquiera al momento de trabajar la tierra, por el contrario, manda al hombre a labrar la tierra de forma prudente y cuidadosa, ya en esa forma está implícito un cuidado por el medio ambiente. El problema es que el hombre no ha obedecido este mandato, el problema es que el ser humano está desconectado de Dios, es enemigo del Creador, necesita reconciliarse.

CP: Sí, comprendo, no obstante, ya es tarde para lamentarse. Los planetarios accionan, actúan en pro de un mejor medio ambiente, ni tus discípulos ni tú JC tienen mucho interés.

JC: Te lo plantearé de esta forma amigo de cabello verde, el trabajar por la paz es una acción loable pero si no se tiene claro que la verdadera paz está en estar en paz con Dios primeramente y que la paz plena en el mundo solo se vivirá cuando yo, el Príncipe de Paz, vuelva a esta tierra, entonces esos esfuerzos serán utópicos, desgastantes y una lucha sin fin; de la misma forma lo es el cuidar la creación que de acuerdo a la escatología que se citó de la Palabra, no es un fin en sí mismo, sino un medio para una misión mayor, para un propósito más grande y maravilloso.

CP: ¿Qué todos se salven del infierno? O que cuando mueran vayan a un mundo mágico. ¿Cuál propósito maravilloso?

JC: Yo soy ese propósito. Permíteme explicarte más.

Referencia:

  1. Juan Stam. (1995). Las buenas nuevas de la creación. Primera Edición. Nueva Creación, Buenos Aires & Grand Rapids.
  2. Padilla DeBorst, Zac Niringiye, René Padilla. (2010). Semillas de Nueva Creación: Pistas bíblicas para una vida ecológicamente justa. Florida: Kairós, Fraternidad Teológica Latinoamericana.

5.5. ¿Ambientalismo o Mayordomía de la creación?

¿Cómo pueblo de Dios cuál puede ser nuestro papel en este tema?

Antes que nada cabe destacar que no se trata de un “evangelio social”, excusándose en hacer justicia, misericordia, servir a la sociedad, dando por hecho que eso es suficiente para que la persona sepa y suponga que es Jesús quien  impulsa ese servicio, o peor aún, olvidando a Jesús y dándole todo nuestros esfuerzos a un calendario de actividades que no aterrizan en buscar que la persona nazca de nuevo, del agua y del Espíritu de Dios, por el arrepentimiento y fe en Jesús para entrar al reino de los Cielos. En la misión de la Iglesia, que es misión de servicio sacrificado, la evangelización ocupa el primer lugar. Walter Rauschenbusch, propulsor del evangelio social, y sus discípulos, fallan al irse a este extremo ya que somos extranjeros y peregrinos en este mundo. A veces lo que algunos llaman una teología integral o abierta es realmente una mentalidad cerrada y limitada a que todo lo que hace la Iglesia solo tiene impacto en este mundo; hay que tener un equilibrio: somos sal y luz, sí, pero también seguimos estando de paso por este mundo.

Tampoco se trata de adoptar aquella postura (que no pocos creyentes comparten) en la que los cristianos  se aíslan de su contexto, de sus realidades como por ejemplo el deterioro ambiental, y terminan reduciendo el caminar con Jesús solo a creer en que salva el alma, tener un tiempo devocional diario y congregarse semanalmente, esperando el rapto con la mirada puesta en los cielos, y los pies también, fallan con esa mentalidad. Somos sal y luz de este mundo.

Realmente la evangelización y el servicio van juntos de la mano. No debería haber una separación de ministerios evangelismo y acción social, a pesar de que no son la misma cosa, van juntos, es algo integral. Uno es consecuencia del otro.

Del Tercer Congreso de Lausana para la Evangelización Mundial en el 2010, Ciudad del Cabo se extrae lo siguiente en su declaración pactada:

Si bien la reconciliación con el hombre no es reconciliación con Dios, ni la acción social es evangelización, ni la liberación política es salvación, afirmamos sin embargo que tanto la evangelización como el involucramiento socio-político forman parte de nuestro deber cristiano. Porque ambas son expresiones necesarias de nuestras doctrinas sobre Dios y sobre el hombre, sobre nuestro amor al prójimo y sobre nuestra obediencia a Jesucristo…Cuando las personas se arrepienten de su pecado nacen de nuevo, y deben procurar no sólo el mostrar sino también expandir su rectitud en medio de un mundo injusto… La fe sin obras es muerta.

Si somos llamados a un ministerio predominantemente social, aún tenemos la obligación de testificar. Si somos llamados a un ministerio predominantemente evangelístico, no debemos pensar por eso que no nos corresponde ninguna responsabilidad social. Pero cómo llevamos eso a la práctica en cuanto al tema del medio ambiente, como pueblo de Dios, cuál sería la perspectiva bíblica.

Tres de los puntos detonantes para la preocupación del medio ambiente, o por lo menos en Europa son:

  1. Crecimiento de la población; por ejemplo, cómo se alimenta a una población de más de 7 mil millones de personas hoy en el año 2017.
  2. Agotamiento de Recursos y Cambio Climático.
  3. Tecnología incontrolable.

Hay que empezar diciendo que el problema del medio ambiente tiene que ver inicialmente con el problema de eternidad del hombre: su pecado; expresado a través de egoísmo, inconciencia, indiferencia, desobediencia. Dios nos encargó, nos arrendó el cuidado de la creación y hemos hecho cualquier otra cosa menos cuidar y trabajar la tierra con el enfoque teísta; en otras palabras teniendo en cuenta que, como dicen  Tom Dale y Vernon Gill Carter al respecto: <>. Somos simples cuidadores.

El dominio del ser humano sobre la naturaleza es un dominio cooperativo, es decir, que al ejercer nuestro dominio recibido de Dios, no creamos los procesos de la naturaleza, sino que cooperamos con ellos y para ejercer de manera correcta este dominio necesitamos hacerlo a la manera de Dios. Por cierto, Dios se ha humillado para “necesitar” nuestra cooperación (a saber, para sojuzgar la tierra y labrar el suelo), más bien en dejarnos participar. Pero también nosotros debemos humillamos y reconocer que nuestro dominio de la naturaleza sería completamente infructuoso si Dios al crearla no hubiera dado fertilidad a la tierra, y si no continuara dando el crecimiento (Salmo 65: 9-13), independientemente de las técnicas, métodos y tecnologías que se apliquen en la agricultura.

Dios siempre ha sido el dueño, amo y sustentador de su creación (Salmo 50:10-11; Mateo 5:45; 6: 26,28-30).

En el A.T. se estableció (Levítico 25) que cada siete años no se trabajaría la tierra, se dejaría reposar totalmente, un año sin labrar después de seis años de siembra y siega continuos entonces lo que crecía en ella era para los pobres y lo que quedaba era para las bestias (Éxodo 23:11; Dt 15:2-18), era un mandato, y el desobedecerlo era motivo de castigo (Génesis 3:16-19; 2 Cr. 36:21; Jeremías 12:4, 23:10; 34: 14-22). Luego de siete periodos guardando el año de reposo de la tierra cada cincuenta años, en el Año del jubileo o año Sabático, toda la tierra debía regresar a su dueño original. Dios enseñó así que la tierra aún le pertenecía, que ningún ser humano tenía derechos absolutos de propiedad.

Por cierto, se reconocían los derechos de propiedad, ya que no sólo el robo sino también la codicia estaban prohibidos por la ley. Pero, los propietarios debían recordar que: eran residentes transitorios (Lv. 25:23) y que no debían conservar todo el fruto de la tierra para sí mismos, sino también proveer a su prójimo necesitado, también los de perdón de deudas y de libertad a los esclavos debido a esas deudas, en fin, era una época para de acción de gracias, y ocasión para ejercitar la fe de que Dios proveería de alimentos (Lv. 25:18-22). Sin embargo el propósito principal del descanso de la tierra cada siete años no radica en un principio de la química del suelo, tampoco un modelo cananeo similar de siete años de descanso para luego siete años de abundancia, no, la razón principal se centraliza en que el séptimo año es un año de descanso también para el Señor, tal como al principio, además de recordarle al hombre que no es el único dueño de la tierra y que no tiene la posesión a perpetuidad sino que la administra para Dios; el año sabático era un medio, no un fin, de la misma forma, el cuidado del medio ambiente es un medio para recordar quién es Dios y adorarle, agradecerle…no para admirar como se repone la tierra únicamente, un medio que involucra responsabilidad, preservación, establecer políticas y prácticas ecológicas pero sobre todo para recordar quién es Dios, y anunciarlo a aquellos que no le conocen realmente, glorificar a Cristo a través de una ecología bíblica responsable (1 Pedro 2:9, Romanos 11:36).

De todos modos, es un ejemplo antiguo de buena ecología: la conservación de la fertilidad de la tierra a través del reposo forzado. En ocasiones, el hombre se ha interesado en la preservación de los recursos del planeta, pero como ocurre muchas veces, la Palabra de Dios le lleva siglos de ventaja en el tema.

Hace unos años una sola edición dominical del New York Times consumía unas sesenta hectáreas de bosques. Parte de la destrucción del medio ambiente sin duda se produce por ignorancia. Hemos notado que el dominio que Dios dio al hombre es delegado, responsable y en cooperación; que tiene como propósito manifestar un sustento y cuidado del medio ambiente como el del Creador; y que, lejos de explotar la tierra y sus criaturas, el hombre ha de usarlos de tal forma que pueda responder ante Dios y que sirva a los demás, el señorío que Dios otorgó al hombre es una mayordomía responsable que comprende la administración de los recursos de la tierra, por ejemplo que tal si sólo se pudiera idear un método económico y efectivo de desalinización del agua, podría haber riego en los desiertos del mundo para que florecieran. Los creyentes debemos ser pioneros en el cuidado de la humanidad, debemos mostrar de dónde provienen el poder y la perspectiva para dicha contribución. Tenemos la responsabilidad de dar el ejemplo. Debemos esforzamos por evitar todo derroche, no sólo por solidaridad con los pobres sino también por respeto al medio ambiente vivo, pero sobre todo por Dios que lo creó.

Dios dice que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, debemos cuidarlo, es un mandato, glorificarle a él incluso con nuestro cuerpo, eso requiere esfuerzo, trabajo, y dedicación, algunos la necesitamos más que otros, a pesar de que  al final este cuerpo volverá al polvo, se pudrirá y no heredará eternidad. Así de esa forma debemos ser responsables con la creación, con el medio ambiente y su cuidado, manejo, administración, requiere esfuerzo, planeación y trabajo, es un mandato  (sojuzgar y señorear) a pesar de que al final Dios hará una nueva creación, esta desaparecerá, será reemplazada por cielos nuevos, y tierra nueva en la eternidad gloriosa. ¡Sí!. Pero debemos cuidarla.

Que mis esfuerzos por cuidar el medio ambiente, tengan tal impacto (y estén intencionados claro) a no solo salvar la creación (hasta donde el Señor quiera) sino también que las creaturas (personas) sean salvas al conocer la razón por la cual cuido de la tierra: por amor y obediencia al Creador, al Señor de la creación: Jesús.

CP: ¿Entonces los planetarios no lo hacen bien? Su misión e intención son buenas JC.

JC: Tienen una buena intención, es cierto, pero su perspectiva es limitada. A diferencia de tus planetarios, mis discípulos cuentan con el panorama completo de mi plan para la historia y la creación; no son una ONG más, limitada a problemas temporales, ellos no solo tienen un mensaje, lo viven y están llamados a batallar contra el problema raíz: el pecado. Tus planetarios necesitan conocerme, poner su esperanza en mí. También es cierto que mis discípulos deben despertar aún más a su contexto, eso es algo que no se puede ignorar CP.

Referencias:

  1. John Stott. (1999). La fe cristiana frente a los desafíos contemporáneos. Grand Rapids, Michigan: Libros Desafío.
  2. Padilla DeBorst, Zac Niringiye, René Padilla. (2010). Semillas de Nueva Creación: Pistas bíblicas para una vida ecológicamente justa. Florida: Kairós, Fraternidad Teológica Latinoamericana.
  3. Movimiento Lausana. (2012). Compromiso de Ciudad del Cabo: Una Confesión de Fe y un llamado a la Acción. (Primera Edición). Comité Lausana Latinoamérica.

6. Es necesario un liderazgo responsable y cristocéntrico:

Oswald Sanders, en su libro Liderazgo Espiritual, definió el liderazgo cristiano como una combinación de cualidades naturales y espirituales, entiéndase talento natural (que se desarrolla) y dones espirituales (que se cultivan).

Según John Stott hay elementos esenciales que deben componer el liderazgo cristiano, que descritos brevemente serían:

1. Visión: una profunda disconformidad con lo que es y un clara comprensión de lo que puede ser. Jesús sentía indignación frente a la
enfermedad, la muerte y el hambre de la gente, pues comprendía que eso era ajeno al propósito de Dios. De allí su compasión por las víctimas. Indignación y compasión: una combinación poderosa. Son esenciales a la visión, y por lo tanto al liderazgo. La apatía es la aceptación de lo inaceptable; el liderazgo comienza con una rotunda negativa a esa actitud. Por ejemplo, Robert F. Kennedy decía sobre temas como: la pobreza, el analfabetismo, la desnutrición, el racismo, la corrupción, el disimulo, que eran inadmisibles, ofensivos. Y así como él hay muchos ejemplos.

Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena,
Pero bienaventurado es el que guarda la ley. Proverbios 29:18 – NBLH

 2. Laboriosidad: Esmero, empeño, pasión convertida en acción. Los soñadores deben transformarse en pensadores, planificadores y realizadores, y esto implica trabajo duro. Los hombres de visión deben convertirse en hombres de acción. Sin un sueño la campaña pierde el ardor y la dirección; pero sin trabajo esforzado y proyectos prácticos al sueño se lo lleva el viento.

3. Perseverancia: La verdadera obra de Dios prospera con la oposición. La perseverancia es por cierto una cualidad indispensable para el liderazgo. Una cosa es tener sueños y visiones. Otra es transformar un sueño en un plan de acción. Y aun otra perseverar en él cuando surge la oposición, pues la oposición seguramente vendrá. Ejemplos de perseverancia y carácter frente a la oposición tenemos a Moisés y el apóstol Pablo, muchas veces tenían a su propia gente en contra además de los enemigos naturales, pero se mantuvieron y avanzaron; en siglos recientes quizá no haya mejor ejemplo de perseverancia que William Wilberforce, que en 1787 decidió hacer algo al respecto frente al tema de la esclavitud; finalmente la ley de Esclavitud y Asuntos Exteriores fue aprobada en 1806 y la ley de Abolición del Tráfico de Esclavos en 1807. Esta parte de la campaña duró dieciocho años. En 1831 envió un mensaje a la Sociedad Anti-Esclavista (que él mismo fundó en 1823) que decía: “Nuestro lema debe seguir siendo la perseverancia.

Y confío que finalmente el Todopoderoso habrá de coronar nuestros esfuerzos con el éxito”. Sí, Wilberforce era un siervo de Jesucristo y en 1831 ese mismo año fue aprobada la abolición de la esclavitud en Inglaterra, tres días antes de que muriera.

Si y solo si, la carga, la angustia, el llamado viene del Padre, deja de ser utopía: las visiones se confirman y afirman en la presencia del Señor. Cabe advertir que perseverancia no es sinónimo de terquedad. El verdadero líder no es insensible a la crítica. Al contrario, la escucha y considera, y tal vez modifique sus planes de acuerdo con ella. Pero su convicción fundamental de aquello a lo que Dios lo ha llamado no fluctúa. Cualquiera sea el sacrificio que entrañe, o la oposición que surja, él perseverará

4. Servicio: Es el rasgo principal del líder que sigue a Jesús, que le pertenece a él. Jesús introdujo en el mundo un estilo de liderazgo completamente nuevo. Nuestro llamado es a ser siervos y no jefes, esclavos y no amos. La autoridad de un líder cristiano no es mediante el poder sino mediante el amor, no es por la fuerza sino por el ejemplo, no emplea la coacción sino la persuasión razonada, posiblemente Jesús enfatizó en el líder-siervo porque en parte es porque el peligro del liderazgo es el orgullo.

Así que Jesús los llamó y les dijo: Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad.  Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Marcos 10:42-45 – NVI.

Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros. Filipenses 2:4 – DHH

Un peligro –  que observo en nuestro contexto denominacional –  es ver el liderazgo en términos de proyectos y programas, es cierto que el liderazgo involucra estas estrategias, planes y actividades, pero las personas tienen prioridad sobre los proyectos. El sencillo principio de Filipenses 2:3-4 debe librar al líder del individualismo excesivo, del aislamiento excesivo y de la construcción egocéntrica de un imperio; y además el liderazgo en equipo es más sano que el liderazgo individual: porque nos podemos animar unos a otros, yo no poseo todos los dones así que necesito de los tuyos (ojala entendiéramos esto como pueblo de Dios) y podemos repartir el trabajo y se hace más fácilmente. Un líder que no se deja ayudar es un tonto.

5. Disciplina: Esta es la gasolina del líder, porque los líderes también son de carne y hueso, y no de yeso, mármol ni vidrio de color. Efectivamente, como afirmó el austriaco Peter Drucker: las personas fuertes siempre tienen fuertes debilidades. Aun los grandes líderes de la historia bíblica tuvieron defectos fatales. Ellos también eran de naturaleza caída, débiles y falibles, por ejemplo el apóstol Pablo, agobiado por un mal físico-espiritual o psicológico al que él llamaba «aguijón en mi carne», oyó a Jesús que le dijo: «Bástate mi gracia» y aprendió que sólo en su debilidad hallaba fortaleza. Sólo aquellos que se disciplinan a buscar el rostro de Dios son quienes mantienen viva su visión. Sólo en quienes viven delante de la cruz de Cristo el fuego interior se reaviva constantemente y nunca se apaga. Aquellos líderes que se
consideran fuertes en su propia fortaleza son las personas más lastimosamente débiles; sólo aquellos que conocen su debilidad y la reconocen pueden volverse fuertes en la fortaleza de Cristo.

Estos elementos son importantes para hacer frente en el Señor a estas realidades, en este caso para ejercer una mayordomía responsable de la creación.

Referencia:

  1. John Stott. (1999). La fe cristiana frente a los desafíos contemporáneos. Grand Rapids, Michigan: Libros Desafío

7. Conclusión

No nos permitimos la necedad de imaginar que la sociedad alcance la perfección antes de que Cristo vuelva y establezca su reino plenamente. No obstante, también creemos en el poder de Dios: en el poder del evangelio de Dios para cambiar a los individuos y en el poder del pueblo de Dios (que actúa como sal y luz) para cambiar la sociedad hasta donde Dios quiera. Debemos abandonar, pues, tanto el optimismo ingenuo como el pesimismo cínico (y la flojera), y reemplazarlos con la sensatez y la confianza del realismo de la Biblia. Debemos, pues, buscar su voluntad con todo nuestro corazón, clamar a él para que nos dé una visión de aquello a lo que nos está llamando a hacer con nuestras vidas, y orar pidiendo gracia para ser fieles (no necesariamente exitosos) en la obediencia a la visión celestial.

Sugiero leer Artículo: El Evangelio No es Verde, que resume otro artículo titulado: El Despertar verde y su desenfoque de la Historia de Dios, ambos están referenciados en este documento. Ambos están traducidos.

Entonces finalmente; ¿Qué le diría Jesús al Capitán Planeta?:

JC: Capitán tu esfuerzo es loable, pero debes considerar que toda la creación está contaminada y no me refiero solo al medio ambiente sino al corazón de los que habitan ese medio ambiente, este planeta. Es un cuidado integral, reconociendo de que el verdadero capitán soy Yo, Jesucristo, Señor de toda la creación, amo y soberano de este planeta y de todos lo que existe. Ya ves que nunca me he olvidado de mi creación, y no lo haré en el futuro, es más, planeo hacerla nueva.

La visión ambientalista no bíblica no puede articular claramente el principio de la historia sin el punto de partida de la segunda persona de la Trinidad como el único a través del cual y para el cual fueron creadas todas las cosas. Esta visión nunca podrá articular claramente el clímax de la historia de la redención sin celebrar al Redentor prometido desde el principio, el Cordero de Dios que vino a quitar el pecado del mundo. Esta visión no puede concebir la verdadera crisis que viene, la cual es la venida de Jesucristo para juzgar al mundo. Irónicamente esa venida traerá de hecho una crisis ambiental:

Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

2 Pedro 3:10.

Esa venida también traerá consigo las eternas realidades de los nuevos cielos y tierra nueva…y el infierno.

Referencias:

  1. John Stott. (1999). La fe cristiana frente a los desafíos contemporáneos. Grand Rapids, Michigan: Libros Desafío.
  2. Justin Taylor. (septiembre 2010). Green Is not the Gospel. Recuperado de https://blogs.thegospelcoalition.org/justintaylor/2010/09/20/green-is-not-the-gospel/
  3. Kathleen Nielson. (septiembre 2010). ‘Green Awakenings’ and Missing the Point of God’s Story. Recuperado de https://www.thegospelcoalition.org/article/green-awakenings/

 8. Capitán del Universo: Jehová de los ejércitos – Salmo 104

¡Alabemos al Señor por su poder, majestad, creatividad, misericordia y sustento en Su creación!

9. Algo Más

A criterio personal considero importante y urgente fomentar, y contagiar a otros creyentes con vivir como Jesús y no solo predicarlo en este tema del medio ambiente. Sin embargo en la misma categoría, o quizá más urgente están otras necesidades de hoy día en las cuales se debe predicar el evangelio encarnado-completo, y creo posiblemente que se nos permite pensar en darle prioridad a unas más que otras, si se toma en cuenta el factor de eternidad (Juan 15:7-8). Dentro de esas realidades en las cuales debemos ser Iglesia, están por mencionar algunas:

  • Por ejemplo, a esta hora hay niños en Colombia que trabajan en minas de sal, y vierten licor (que ellos mismos deben comprar) en sus pies para sanar sus heridas y calmar su dolor – trabajo infantil.
  • Una jovencita en Tailandia de doce años, contra su voluntad, cobra menos de cinco dólares (tal vez $1) por prostituirse en un hotel – prostitución infantil.
  • La esclavitud en siglo XXI, y no me refiero a la esclavitud del pecado, sino esclavitud total, pero ambas pueden ser afectadas y transformadas por el poder del evangelio.
  • Desigualdad y pobreza.
  • Derechos humanos – una agenda gigantesca
  • Maltrato animal: abierto (en casa, calles, circos) y maquillado (competencias de lazo, circos, hípica, celebración 10 de Noviembre).
  • Corrupción – de todos los colores y lugares.
  • Política y no politiquería – ¿Qué tan frecuentes son los llamados del Señor a sus siervos y siervas a servir a participar específicamente en la política? ¿Podrá encontrar a uno por lo menos?.
  • Maltrato a la mujer.
  • Aborto – antes era más popular este tema entre los creyentes; recordar el factor de la perseverancia en el liderazgo, de otro modo la visión se desvanecerá.
  • Y muchas otras más.

Frente a esta pequeña porción de realidades los cristianos, debemos ser realistas no idealistas, tener sueños y visiones para el reino de Dios pero que vengan del Espíritu, acorde a la Palabra que él sopló y no de mi carne, no del mundo, no de la moda, no de Satanás. Tenemos una misión ser sal y luz, transformar, impactar, predicar y servir, ser como Jesús, pero no olvidemos que la perfección total de la sociedad, plena, se dará cuando Él vuelva y no por nuestros esfuerzos, solo en Su venida tendremos justicia y paz totales. El Rey de reyes consumará y establecerá su Reino.

IDEAS:

En cuanto a ideas y sugerencias prácticas para una mayordomía del medio ambiente para trabajar con la Iglesia revisar el material: Estamos Conectados – Una perspectiva cristiana sobre el medio ambiente – Centro Esdras.

Ir poco a poco.

¿Qué tal si, así como hay el mes de misiones, se tiene el mes de la creación? Limpiar el Libertador por ejemplo, considero que hay que iniciar con algo.

Que tal ideas, actividades, charlas, capacitaciones, enseñanzas bíblicas sobre estos temas (creación, caída, redención, reconciliación, acción social, evangelismo, escatología).

¿Por qué no involucrar a jóvenes en actividades que conlleven teoría y acción, organizar foros, debates, informarse, invitar a expertos, actualizarse? Ver cómo se conecta a Jesús con la creación.

Transformar el servicio social clásico hacia el medio ambiente por ejemplo en una comunidad de nuestro distrito, no solo recoger basura o hacer conciencia, sino rogarles que se reconcilien con Dios (Colosenses 1:20,23; 2 Corintios 5:18-21). Esto implica que el trabajo de cuidar la creación es un enganche para llegar a la persona con el mensaje del evangelio.

Pensar y orar por un Ministerio enfocado al ambiente, considerando que el servicio social debe siempre involucrar compartir de la Palabra del Señor, en una u otra forma. En nuestro país creo que existe un ministerio que trabaja con surfistas, seguramente un proyecto enfocado a la limpieza y conservación de playas les interesaría. En CEC se hizo en Colón en el 2010.

Involucrarse más con el Ministerio de Acción Comunitaria de nuestra congregación, darles ideas, propuestas para trabajar en esta área y otras, apoyándonos unos a otros. Así es más fácil que apoyen un proyecto o actividades mayores como un ministerio socio-ambiental.

Seguir orando.

 

Recopilado y armado por: Amilcar Rodríguez (Panamá, 2016) 

 

 

 

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