MI VIDA EN EL CEMENTERIO

Una Adaptación de Lucas 8:26-39 | Cristología Narrativa | Terminología Panameña

 

                   Vivía en el cementerio y la verdad es que aún no puedo creer qué cosa de ese lugar me agradaba. Yo estaba consciente, no en mi juicio cabal, pero podía percibir lo que pasaba.

Muchas personas que se asombraban al mirar el cambio que había ocurrido en mí, me contaban lo que hacían; dicen que me amarraban con cadenas y grillos, y yo los destrozaba, nadie, absolutamente nadie podía dominarme.

¿Te imaginas cuanto susto causaba en el pueblo?, bueno es que yo vivía en el pueblo de Gadara, era una región donde criaban cerdos y eso, vivían gentiles y algunos judíos, era un pueblo bastante quieto, salvo por el hecho de que yo andaba por el cementerio dando voces y me cuentan que me hería con piedras, mi cuerpo era un desastre, andaba semidesnudo y otras veces, totalmente desnudo. Estaba súper atormentado, yo mismo era mi prisión.

Cuando muchos decían que no habría nadie que abriera mi propia prisión, llegó el día en que alguien que sí podía, lo logró.

Ey, una cosa es que yo te describa lo que viví y otra es vivirla, yo estaba poseído por una legión, esos malditos seres habitando en  mí, me impelían y querían llevarme a su morada, ¿sabes de qué hablo?, el infierno no es relajo, y allí iba a parar a menos que alguien lo suficientemente poderoso, me sacara ese poco de demonios dentro. No sé cómo rayos se me metieron, bueno es que no vivía una vida muy buena y yo era un buen lugar habitable para ellos.

Mira, no te voy a dar muchos rodeos,  yo no conocí a nadie más que pudiera salvarme de ese maldito lugar al que esos demonios querían llevarme, mi vida era una porquería, y nadie del pueblo podía darme propósito, tú sabes, que la vida valiera la pena.

La misma gente que vió cómo cambio mi realidad, no reconocieron el poder que tenía la persona que sí pudo ayudarme, ¡que gente tan boba!, hasta lo largaban del pueblo, pero yo no, yo quería irme hasta con él, quizá el viaje y todo me haría mejor, sin embargo me dijo que me regresara, y contara a todos lo que él había hecho por mí, así que más allá de este pueblo, me fui a Decápolis, a 10 ciudades me fui compartiendo mi noticia. (Y bueno, ahora te la cuento a ti).

Desde entonces, honestamente,  no he conocido a nadie más que pueda salvarme de mis más cochinas prisiones, así que, más que mi Salvador, ese hombre poderoso se convirtió en mi Señor, tú sabes ahora lo que gobierna dentro de mí no es esa asquerosa legión de demonios, ahora el que gobierna es el propio Dios, en la persona de Jesús. Ya no es más mi vida en el cementerio, encontré otro lugar donde habitar, en Jesús mi morada hoy está.

Podrás investigar una vida entera, y descubrirás que no hay otro dios, como Dios, quién se encarnó en Jesús, y solo hallamos sentido a todo, aún al sufrimiento, cuando vivimos en una relación continua con él.

No pierdas la fe en Jesús, sigue adelante.

“Dios resucita a los muertos, al creer en su Hijo, podemos experimentar completa libertad, él es la ayuda que necesitas hoy”

Para buscar la historia aquí: –>  Lucas 8:26-39

Magdy

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