EL MORIR ES GANANCIA

Por: Magdielys Leira

Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Más si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe, para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.

 Filipenses 1:12-30

Si yo muriese sirviendo a Dios, ya sea que me encuentre en el campo atendiendo personas ó en la ciudad, predicando el evangelio y capacitando a creyentes, será para mí la mejor manera de morir. Siempre he dicho que si algo llega a pasar, y deba morir, que sea sirviendo, que sea sufriendo el dolor de la gente, aportando mi tiempo, mi talento.

No he sido la cristiana más valiente y he fallado un sin número de veces, sin embargo, aunque siempre uno está a un paso de rendirse por aquellas cosas que a uno le desaniman, vuelvo a tomar la toalla, me seco el sudor y, sigo peleando la buena batalla de la fe. (1Timoteo 6:12).

La verdad es que, hay un himno antiguo que me gusta y dice: Yo iré de la tierra hasta el fin. Quizás no logre cruzar fronteras geográficas, pero agradezco a Dios que en mi país las naciones están en el patio, agradezco a Dios que yo pueda viajar a otra provincia y predicar el evangelio a un musulmán que llegó como inmigrante, agradezco a Dios que me permita sufrir con ellos su dolor y por lo menos hacer algo, por ellos; orar, llorar, consolarles, atender sus necesidades básicas y ayudarlos a rehacer sus vidas pero con Cristo.

En algunas ocasiones me he sentido como Jonás:

“Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope.

Jonás 1:3”

Quise huir de Jehová y su llamado. Quería irme a otro lugar en vez de ir al lugar al que Dios me estaba enviando. ¿Te has sentido así?.

En otras ocasiones me he sentido como Jeremías:

“Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.

porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre.  ¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?.

Jeremías 20”

Me quejaba contra Dios, me enojaba por la realidad, me sentía exhausta muchas veces, sentía que predicaba en vano, en la Universidad, en las comunidades, en mi propio país. Quería detenerme y no hacer nada, pero, era imposible.

Dios quería usarme aún con mis dificultades y desaciertos, que aprendiera a vivir en esta vida doliente y brillar en la esperanza de Cristo.

Mi deseo es que yo pueda llegar a ver la muerte y la vida como Pablo la veía, está en mi corazón, pero sé que necesito llegar  a una convicción mucho más profunda sobre eso.

Pienso que, si aprendemos esto: pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Marcos 8:35, eso de aprender a morir en vida (morir a mi yo, mis deseos terrenales y esas cosas, todo lo que incluye), antes de la muerte física, nos prepara para verla como ganancia y no como pérdida. Creo que lo estoy logrando. Porque me amo cada vez menos, amo menos el poseer, ó lo que logre para mí. Sé que falta.

Cuando Dios nos permite lograr una comprensión profunda sobre la eternidad, lo que se vive debajo del sol va perdiendo valor, deja de ser atractiva la existencia, el tener, el poseer, porque lo eterno va adquiriendo el peso que debe.

Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.

Romanos 8:18

Que el morir sea ganancia, y el vivir sea Cristo, es mi deseo más profundo.

Porque el final feliz de esta vida, la ganancia total (de mi vida), es estar con Jesús por la eternidad, regresar por amor al Creador por siempre y para siempre.

 

¿Qué piensas tú?

 

 

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