Las Monedas de Oro

Eran días difíciles, pero la pequeña Jora tenía esperanzas. Un día en el colegio, durante el recreo, se encontró a una compañera sollozando en una esquina del salón, vacío y quieto, solo se oían murmullos.

  • ¿Por qué lloras?, le pregunto la pequeña Jora.
  • Mi mamá está muriendo, respondió.

La pequeña  no sabía qué decir y rompió en llanto con su compañera.

Al día siguiente en casa, vio a su mamá llorar en la cocina de su humilde casa.

  • ¿Qué tienes mamá?
  • Me despidieron hoy del trabajo; respondió a duras penas.

La pequeña no sabía qué decir, rompió en llanto y se abrazó fuerte a ella.

Días después, mientras estudiaba en su habitación, descubrió que algo brillaba en su ventana, se acercó y se dio cuenta que eran monedas de oro.

¡Mamá!, ¡mamá!. Corrió tan rápido como pudo para mostrarle lo que había encontrado.

  • ¿De dónde las tomaste?, ¡devuélvelo!, replicó su madre.
  • Las hallé en mi ventana mamá, no sé cómo llegaron ahí.
  • Ha de ser algún milagro entonces.
  • Sí mamá, ¡es un milagro!

Una tarde de un sábado, mientras jugaba en su habitación, llegó aquella compañera que lloraba.

  • A mamá le dieron salida hoy del hospital, ¡es un milagro que esté mejor! – le contó con lágrimas de alegría.

La pequeña sonrió y también lloraba con ella de alegría, mientras la abrazaba. Y de pronto, algo comenzó a brillar otra vez en su ventana.

  • ¡Mira!, ¡¿qué es eso que está brillando?!
  • Son monedas de oro, aparecen de repente y aún no sé por qué.
  • ¿Desde cuándo sucede eso?
  • Hace ya algún tiempo.
  • ¡Tenemos que descifrar el misterio!

Esa tarde, ella y su compañera cenaron juntas, pues su mamá había podido comprar la cena con aquellas monedas. Y cuando comían a la mesa, se asomó un perrito que parecía tener hambre.

  • Ohhh démosle algo a este pequeño canino.

Y de pronto, mientras el perrito comía, aparecieron dos monedas de oro en el centro de la mesa. Ese día descubrieron qué era lo que pasaba.

  • Mamá, ¿seremos millonarias?
  • No hija, La verdadera riqueza es, hacer el bien, en las penas y alegría de otros. Las monedas de oro también son para los demás, así todos tendremos.

Y así, por cada bien que hacían, una moneda de oro aparecía.

Analogías | @MellLikhi

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