Mi tinaco y yo.

Como comunicadora social he logrado una profunda sensibilidad frente a temas como mi estilo de vida consumista. Recuerdo que terminando mi 3er año de carrera universitaria mi visión de la realidad se hacía cada vez más y más clara, no veía todo en un plano general, sino como en función macro (Función de cámara muy conocida), es decir, al detalle.

Comencé a interesarme profundamente por la gestión de los desechos finales, y a indagar de dónde provenía cada envase y hasta dónde iba a terminar cada producto, sentía que me estaba volviendo histérica por todo lo que estaba sucediendo a mi alrededor. Comencé a ver el planeta tan sucio, como un vertedero regional mal gestionado y con toda esa mezcla fétida de residuos orgánicos e inorgánicos. La verdad, me estaba comenzando a sentir realmente mal, y desde entonces mi estilo de vida con respecto a mi consumo y mi gestión de desechos finales, cambió radicalmente.

Conocí a dueños de recicladoras, a grupos activistas, a personas amantes de la ecología, y para mi sorpresa, encontré también jóvenes cristianos muy interesados y preocupados por la defensa de los bienes de Dios, por decirlo mejor. Conocer al último grupo ha sido un respiro, ya que al menos una minoría cristiana realmente toma este tema ambiental como parte del evangelio, porque bíblicamente lo es.

Toda esta unión de interés por los bienes de Dios (El Planeta) y amor por ese mismo Dios que me conquistó con lo creado, cambiaron mi manera de ver el evangelio y mi forma de consumir y tirar mis desechos en casa. Increíblemente mi tinaco y yo,  cambiamos.

Dicen que tu tinaco puede decir cómo es tu estilo de vida consumista, por las cosas que día tras día usas y desechas. Por ejemplo, si hay más de una botella (De plástico) de sodas y refrescos en tu tinaco, eso me indica que consumes grandes cantidades de azúcar.

Igualmente si eres de los que compra agua embotellada, yo puedo decir que estás regalando el dinero y también acumulando plástico innecesario. Entenderé tu compra de agua embotellada si en verdad la situación lo amerita, pero una manera de reducir tu basura es comprando botellas reutilizables, ya que también este es de un plástico que no contiene BPA (Bisfenol A – “Utilizado en envases de alimentos y bebidas desde el 1960, ya que alarga la vida de todos los productos”) y podrás llenarlas de agua o tu jugo favorito una y otra vez sin correr el riesgo de consumir los químicos presentes en los envases de los alimentos diversos. Realmente un cambio de consumo empieza por comprender la realidad dañina del consumo innecesario.

En una semana mi tinaco estaba repleto de botellas (Té fríos y Jugos de Uva), tetra pak´s, envases de yogures, empaques de galletas, snacks, envases de helados. Cada vez que llegaba a la casa lavaba el envase y lo colocaba en mi tinaco, al final de la semana lo observaba y allí estaba mi gran bolsa de desechos limpios, pero repleto de productos que no era necesario consumir. Este es un tema amplio y realmente mi propósito no es denigrar la venta de algunas marcas, pero un consumidor inteligente sabe qué elegir y qué hacer con sus desechos finales.

Mi tinaco y yo, ahora tiene coherencia. Soy una persona que usa y consume lo necesario, reutilizo lo reutilizable y reciclo lo reciclable. Amo el orden hasta en mi manera de gestionar mis desechos finales. Creo en un Dios de orden y por lo tanto en este andar por la vida, sus enseñanzas nos guían a vivir su orden en todos los aspectos de nuestras vidas.

¿Qué dice tu tinaco de ti?

 

Por: Magdielys Leira

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