¿Dejamos “En visto” a Dios?

Todas las cosas tiene que comenzarce en la creación. El proceso de la creación se inició con la misma energía de la comunicación de Dios. Génesis 1:3 dice: “Y dijo Dios”.

En Génesis, la Palabra es la expresión de la voluntad de Dios. En todo, la palabra creadora proviene de Dios, y él mantiene un control perfecto sobre ella; nada es dejado al azar sino todo es calculado con un propósito completo y eterno.

Desde el primer momento de la creación, Dios tenía el propósito de estar en comunión con su creación, pero más especialmente con el “Zenit” de su creación, es decir, el ser humano. Pues Dios creó al ser humano a su propia imagen. (Génesis 1:26). Esto indica una similitud con Dios que distingue al hombre de los animales, pero al mismo tiempo muestra que el hombre no tiene  una condición igual a Dios, sino que es dependiente del Creador.

Aquí vemos una situación de comunicación única entre Dios y el hombre, que no se aprecia en ninguna otra área de la creación. Va más allá de la idea de semejanza corporal.

El hombre fue como Dios en el sentido de que tenía poder de pensar, comunicarse, y tenía además superación propia. Estos atributos que Dios ha dado al hombre en común con ÉL, abren la posibilidad de comunión el uno con el otro que es la esencia misma de la comunicación. Dios ha creado al hombre con el propósito de compartir con él una parte de su naturaleza, la cual es a menudo referida en la Biblia como Vida Eterna, que es mucho más que existencia interminable, es la misma vida de Dios.

Todo esto enmarca una hermosa pintura la cual ha sido estropeada por la negativa del hombre para aceptar las condiciones de tal existencia. La Biblia llama a esta condición, pecado.

La comunicación es estropeada entre el hombre y Dios y entre el hombre con su prójimo; los pensamientos del hombre no son ya los pensamientos de Dios; y el hombre se encuentra a sí mismo siendo su propio esclavo, incapaz de superar su desesperación, y auto-condenándose.

La imagen se ha empañado, está rota, y solamente podría ser restaurada a través del largo proceso de la Redención.

Dios está últimamente haciendo esto posible a través de su Hijo. Él está dándose a conocer únicamente en su comunicación a través de su hijo Jesucristo, quien ha sido siempre su Palabra. Y no cabe duda que Jesucristo es nuestro más alto conocimiento, por sobre todo conocimiento. ¿Lo conoces?

Sabemos que el hombre peca-desobedece. Pecar significa más que nada, olvidar el original estado de un ser creado sujeto siempre a estar en común acuerdo con su creador. Si está incomunicado, el hombre pierde el sentido del propósito de ser. No sabe cómo vivir. El dilema del asunto no está en la muerte física, sino en  algo más profundo como lo es la comunicación con Dios, el Creador.

Conquistar este problema le hace al hombre victorioso sobre el pecado que le estorba para recibir la constante comunicación de información del Creador que le enseñe cómo ordenar su vida. *Hemos estado siempre recibiendo su información a través del arte de su creación, pero usando términos de ahora, hemos dejado “En visto” a quien nos ha estado enviando mensajes diarios para reconciliarnos con él y ser sus amigos de nuevo.

Al mismo tiempo, como el mayordomo de la tierra (Génesis 1:26, Salmo 8), pero también como pecador, se relaciona con el resto de la creación en forma desordenada. Sin comunicación (Comunión) con el Creador, no sabe gobernar ni la tierra, ni a sí mismo. Explica en sí el complicado y desesperado estado del hombre en la actualidad, igual como en toda la historia.

*Tengamos la FE para responder al mensaje del Creador quien envía a Jesucristo como su máxima Palabra para reconciliarnos con todo. Correspondamos con reverencia a su constante atención y su paciencia todos los días al enviarnos sus mensajes de amor y fidelidad.

Veamos con precisión sus detalles enviados, y que su aliento nos transforme, nos devuelva al estado original; conectados, comunicados con él sin interferencias, sin barreras, sin líneas ocupadas. Decir que dejamos “En visto” a Dios, es decir que ignoramos sus mensajes, y lo dejamos con el deseo de una respuesta, es como decirle con el silencio que no nos interesa quién nos escribe, ni lo que escribe.

Finalmente la pregunta es: ¿Lo seguirás dejando en visto?

Respondamos como Isaías respondió:

“Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí: Heme aquí; envíame a mí. Y El dijo: Ve, y di a este pueblo: Escuchad bien…” Isaías 6:8

Fuente: Comunicación Cristiana – Alan W. Compton (*Textos añadidos por Magdielys Leira)

Espero siempre que cada lectura sea de edificación para ti. ¿Tienes comentarios?, sígueme en Fb (Mell Likhi) y Twitter (@MellLikhi).

Texto base del mes:

“Mas el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el SEÑOR que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco, declara el SEÑOR.”

Jeremías 9:24

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